LA MATEMATICA Y LOS ARCOS PARABÓLICOS

Abelardo Falletti
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El huevo de gallina es un ejemplo exacto de los arcos parabólicos y fue considerado como la placenta del mundo por el pueblo dogon del oeste africano, y en los mitos conocidos en China, India, Grecia y Japón entre otros. En la Mitología egipcia al principio sólo existía el océano pero la Creación del Mundo se produce con la aparición de Ra, el Sol, surgiendo de un huevo.
A su vez la raíz del imperio Romano fueron los Etruscos que simbolizaban a la Creación con un huevo de gallina y emplearon arcos para edificar no sólo templos sino puentes, puertas de ciudades, etc. Pero fueron los romanos los que desarrollaron toda la sintaxis moderna del arco. Usaron principalmente el arco de medio punto en anfiteatros y palacios, pero en la construcción de templos siguieron la tradición griega de sistema adintelado salvo en un solo caso como el templo abovedado del panteón de Agripa en la misma Roma.
Los arcos parabólicos están matemáticamente relacionados con la proporción áurea 1,618033988... y los números 1, 2, 5, 6 y 8.

Este número 8 está hablando de octavas musicales, cuyo sistema de reproducción áurea a través del acorde perfecto mayor 153 tiene como eje automático a la nota Sol (el Dios Ra de la mitología egipcia):

Si bien científicamente se ignoran las razones por las cuales todas las formas que observamos en la Naturaleza tiene distribuciones que obedecen a las proporciones del número de oro o proporción áurea, no hay que olvidar que el sistema decimal que se utiliza en todos los cálculos es una convención cerebral que le agrega el Cero a los nueve números naturales a los efectos de facilitar la capacidad humana de contar. Resulta obvio que en todas las creaciones del cerebro éste proyecte en dichas creaciones su propio funcionamiento, incluidos los números del sistema decimal.
Por tanto, tal cosa está indicando que el eje del funcionamiento del cerebro (con el que se perciben las formas de la Naturaleza) es la reproducción de sí mismo que al mismo tiempo es el eje de la proporción áurea: su propia reproducción.
Esta es la causa por la cual el cerebro encuentra una extraordinaria estética en todas las formas de la Naturaleza, que según la ciencia neurológica y la física cuántica no son otra cosa que proyecciones del cerebro mediante una sincronización temporal que procesa varios miles de impresiones en un instante imperceptible.


Tomado del libro
"El lenguaje unívoco de la
Doctrina Sagrada
Tomo IV
ISBN Nro. 987-43-4244-7