LANCIA RALLY

IMAGENES OBTENIDAS DE LA REVISTA MOTOR 16 nº 9, de 24/12/83




P restaciones

Velocodad Máxima: 213,1
Aceleración de 0-100Km/h (Seg.): 7
1000m Salida Parada 27,4


OBSERVACIONES:




Es  el  coche   de  producción   limitada  que  más   se  asemeja  a   un  modelo  de competición pura, y con él, Lancia ha ganado el  Campeonato del  Mundo de  Rallyes de 1.983 para marcas.

Las  medidas  relativas  al  confort  se  han  relegado  a  un  plano  secundario. El Lancia Rally  es  una   máquina  de  raza,  un  pura  sangre  auténtico.  Y  aunque  en  la actualidad   se   producen   automóviles   de   extraordinario   rendimiento,  ninguno  ha llegado tan lejos en su vocación como éste.

¿Acaso se fabrica algún coche sin maletero?  El único ejemplo es el  Lancia Rally. Incluso su predecesor el stratos,  concebido como éste por y para la competición,  gozaba de un gran espacio para equipaje.  En el  Rally todo  lo  superfluo  se ha  dejado de lado. Ante él hay que enfrentarse con el único propósito  de  gozar  de  la carretera. Y  cuanto más  difícil  sea   ésta,  mejor.  Hay  que  huir  del  lujo.  Quien  piense   que  su  elegante carrocería  ve  prolongado su  estilo  de  puertas dentro,  está equivocado.  Un espartano interior  pone  de  manifiesto  el  constante,   sólo  roto  por  unos envolventes y cómodos asientos.

Además,  hay  que  ser  lo  suficientemente  ágil para salvar la barra de seguridad longitudinal  que  encontramos  al  abrir  la  puerta.  Su misión,  junto  con  la de todo el entramado tubular que  rodea el habitáculo,  es garantizar su  indeformabilidad  en caso de accidente.  Prácticamente,  los ocupantes del coche van dentro de una jaula de tubos.

Para  la  realización  de este  automóvil,  los más prestigiosos nombres de la Italia automovilística   se  han   puesto  de  acuerdo.   Además   de   Lancia,   han   intervenido Pininfarina y Abarth.   El  carrocero  ha  dibujado  unas  formas elegantes,  cuyo aire de familia  recuerda  las del  Lancia Montecarlo.  Abarth,  miembro  del  grupo  Fiat  desde hace diez años,  ha aportado,  entre otras,  una colaboración definitiva, pues sus técnicos son los  que han desarrollado el compresor volumétrico,  la técnica de sobrealimentación opuesta al turbocompresor y  hoy sólo utilizada por Lancia.  Todos los trabajos han sido coordinados  por  el  ingeniero  Limone  para llegar al  resultado final:   una máquina de ganar carreras.

Solamente  doscientas  unidades han sido  fabricadas, las justas para que el Rally pudiera ser  homologado por la  Federación Internacional del Deporte  del Automovil en el  denominado  grupo  B,   que  admite  considerables  preparaciones  en  lo  relativo  al aligeramiento de la carrocería, potencia del motor.

Al   volante   de   este   coche   rápidamente   se   comprende   que   la  versión  de competición haya logrado el Campeonato del Mundo de Rallyes.

Una ventaja decisiva  del  coche italiano  está en  su motor,   con  una  asombrosa elasticidad de funcionamiento, que le permite aprovechar al máximo toda su caballería.

A partir de tres mil revoluciones por minuto eroga suficiente potencia como para saltar  de  una  curva a  otra  con  agilidad felina.   No  es  imprescindible mantenerlo en regímenes  altos  de  funcionamiento,   como  ocurre   con   otros   motores   de  vocación deportiva.

El incremento de potencia que  da el compresor  volumétrico se aprecia de forma homogénea a cualquier régimen de giro.  Es su gran ventaja sobre los motores turbo,  en los que generalmente la  potencia se manifiesta mas bruscamente,  cuando la turbina  ha alcanzado suficiente velocidad y proporciona una presión de soplado determinada.  Con el compresor volumétrico, la respuesta al acelerador es inmediata.

El equilibrio mecánico es apabullante.  Al motor  se  añade  una  caja de cambios perfectamente escalonada. La caída de régimen entre un cambio y otro es mínima.  Así, el motor canta siempre en las mejores condiciones ,  en  su  zona  óptima,  que  es  la  del régimen de par máximo:   en torno a las cinco mil revoluciones por minuto.   Por  cierto, que  el  sonido de  este cuatro  cilindros es  delicioso,  a  lo que no es  ajeno  el silbido del compresor. El cambio, de la marca alemana ZF, recalca la personalidad del  Lancia.  Su manejo es como el de ciertos cambios de carreras. Las marchas hay que engranarlas con decisión;  de esa  forma la precisión  y  la rapidez de  funcionamiento  están  aseguradas. Poco  a   poco   se  descubre  que   este   coche   reúne   las  condiciones   que  exigen   los profesionales de los rallyes.



* FICHA TECNICA.

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