T ODA LA INFORMACION SOBRE LOS RADARES y ANTI-RADARES:


Con la foto hecha y los datos registrados en el ordenador, el agente rellena la denuncia, que ha de ser notificada en el acto, según establece la Ley de Seguridad Vial. Pero esto no siempre ocurre. <<La Ley contempla algunas excepciones y en el caso de que no se pueda avisar al conductor de la infracción, el agente está obligado a especificar por qué no ha sido posible notificar la denuncia en el mismo momento>>, según señala un portavoz de la DGT.

Si no somos avisados, se ha observado, que, en la mayoría de los casos, el conductor no se entera de que ha sido víctima del radar hasta que la denuncia le llega a su domicilio. Según un portavoz de una empresa que se dedica a recurrir sanciones de tráfico, <<muchos agentes justifican el hecho de que no han podido informar de la denuncia diciendo: "no se le paró porque estaba en tránsito", lo que resulta una explicación insuficiente y absurda>>.

En el caso de los radares móviles, el conductor recibe el aviso a través del mismo coche que le denuncia donde se puede ver en un letrero luminoso: "Guardia Civil. Tráfico, deténgase".

La DGT clasifica las multas por exceso de velocidad en dos tipos: graves, con sanciones a partir de 50.000 ptas., o muy graves, de 100.000 ptas. y retirada durante tres meses del permiso de conducir. La gravedad de la sanción se determina a través de distintos factores -si es de día o de noche, la peligrosidad que conlleva la infracción o, incluso, los antecedentes del conductor-.

Otros organismos -Guardia Civil de Tráfico, Ertzaintza, y en el caso de tráfico urbano, los agentes municipales de los ayuntamientos- utilizan un baremo fijo, con elevadas cuantías que van desde las 16.000 Ptas. a las 50.000 Ptas.

A principio de los 90, cuando Tráfico decidió ampliar su flota de vigilantes de la carretera, el número de aparatos anti-radares se multiplicó tanto que la DGT intentó prohibir su uso, pero el Consejo de Estado no admitió esta propuesta.

No todos los aparatos anti-radar son eficaces, pues dependen del tipo de frecuencia en la que operan los radares de Policía de Tráfico o la Guardia Civil.

En España hay tres tipos de frecuencia: X -la más antigua-, K -la mayoritaria- y Ka -la más moderna-. La banda X es la causante de la mayoría de las falsas señales, debido a que otros equipos de radio utilizan las mismas frecuencias. La mayoría de las trampas de radar utilizan la banda K.

Un estudio que se ha realizado recientemente determina que los aparatos importados de Estados Unidos no detectan los radares españoles, pues operan con distintas bandas de frecuencia.

Con los comprados en Canarias y Andorra se han obtenido resultados muy dispares. Entre ellos había aparatos caros, con tres bandas -X, K y KA super ancha- que no han funcionado, así como otros muy baratos de dos bandas, X, K, que funcionan bien.

Algunos modelos de bajo precio ´saltan´con frecuencia por falsas alarmas, producidas por emisoras de camiones, radioenlaces, puertas automáticas, teléfonos móviles... Casi todas las falsas alarmas se producen en la banda X. Los detectores de buena calidad incorporan la opción City, que filtra estas señales al circular por ciudad. También en carretera se producen falsas alarmas, especialmente en las unidades anti-radar mas sencillas y, a menudo, hay que desconectar los aparatos para no convertir el viaje en un cúmulo de sobresaltos.

En EE.UU. Apuestan por el Anti-Radares: En EE.UU. No existen radares móviles, pero se utilizan pistolas-laser, que permiten un fácil camuflaje y la medición de la velocidad en circunstancias en las que el tráfico es muy intenso.

Los estadounidenses, para evitar a estos ´pistoleros de la carreter´, han inventado el Laser Echo , un anti-radar, que según la publicidad, hace que el infractor se haga invisible. El aparato emite una señal refractaria que choca con la emitida por la pistola láser de la policía, al mismo tiempo que avisa al conductor para que reduzca la velocidad.

En EE.UU. La publicidad de estos aparatos inunda las revistas de automóviles, mientras que en España se sigue considerando "tabú".

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